Me deslicé por la pendiente del polvo fácil, no falla, cuando las tías huelen que uno pertenece a otra hembra se convierte automáticamente en presa codiciada, pues eso, andaba yo bebiendo en los bares de costumbre cuando día tras día me hacía bromas una rubia de bote, una que no está muy bien de la azotea, pero eso de y tú estás con la camarera verdad, estáis viviendo juntos y todos esos rollos, fué tan fácil pasar al siguiente paso que hasta me aburre contarlo aquí, esta es la reina de poner los cuernos, su marido luce una cornamenta que ni en los montes, conmigo se hacía la estrecha, !ah!, pero cuando se enteró de a quién me tiraba la cosa cambió, de pronto el interés hacia mi persona y el abrirse de piernas a la primera de cambio.
El polvo no fué nada del otro mundo, es de esas que se queda ahí tirada y deja que le hagas toda la faena, mucho gemido tonto de esos que suenan a fingimiento y poco más, está demasiado delgada para mi gusto, nadadora, nada por delante y nada por detrás, un poco de culo que no me dejó catar y poca cosa más y en la cara un quilo de mierda de esa para parecer que está todo el puto día tomando el sol, quedé todo pringado de esa porquería, puagh, no creo que repita con ella y además la camarera ya se lo huele, es que tienen un ojo para estas cosas, yo ni me entero de si llevo cuernos y en realidad poco me importa, lo primero es lo primero, beber y beber y vuelta a empezar.
lunes, 10 de marzo de 2008
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